Constructivismo
La teoría del
constructivismo en la educación tuvo su auge en los años sesenta.
En esta corriente la
persona adquiere y genera conocimiento, en función de sus experiencias
anteriores.
La experiencia de
eventos o sucesos anteriores es fundamental para la adquisición de los nuevos,
bajo la premisa fundamental de que “los humanos crean significados y no los
adquieren”.
El conocimiento surge
básicamente en contextos conocidos que le son significativos al estudiante,
independiente del nivel de veracidad o profundidad que estos tengan.
Para los
constructivistas es muy importante la interacción. En este caso la memoria está
en construcción constante y la adquisición del conocimiento es acumulativa
Se hace énfasis en la
identificación del contexto en el cual las habilidades serán aprendidas y
aplicadas. De esta forma el estudiante es capaz de manejar la información.
Es importante que la
información se presente en amplia variedad de formas, siempre y cuando sea
posible. Por ejemplo: el Principio de Inercia que tiene un fundamento físico,
se carga de significado en otros contextos muy distintos como la Sociología, la
Economía o la vida cotidiana.
Los constructivistas
consideran que los tipos de aprendizaje pueden identificarse independientemente
del contenido y del contexto del aprendizaje. No aceptan que puedan aislarse
unidades de información o dividir los dominios de conocimiento, de acuerdo a un
análisis jerárquico de relaciones.
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